En Sintonía - La Extra-ordinaria Verbenita de Vecindario
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El sábado 23 de junio fue la fecha de nuestra primera gran cita. No porque los eventos anteriores fueran menos importantes, sino porque en esta ocasión teníamos la intención de hacer una programación lúdica, radiofónica y festiva mucho más larga de lo que habíamos hecho hasta entonces. La Extra-ordinaria verbenita de vecindario empezaría pronto, a las 11:30 de la mañana y concluiría a las 21:00 de la noche, siguiendo las diversas transformaciones y cambios de ritmo que experimenta la plaza a medida que avanzan las horas. Fue una jornada de celebración repleta de encuentros, conversaciones e intercambios en medio del vecindario, pues esta última palabra era el tema clave que nos apetecía trabajar durante el mes de junio.

Para quienes no pudieron estar o para aquellas personas que quisieran recordar lo que dio de sí aquel día, decir que pasaron un buen montón de cosas e historias. Desde bien temprano decoramos la plaza, ampliamos las zonas de juego y montamos nuestro equipo de radio, porque en En Sintonía fiesta y sonido van de la mano, bien a través de nuestros  altavoces, bien por el bullicio alegre y contagioso que producen los que a Rutilio se acercan. Desde la mesa de mezclas Massi asumió el control técnico y por los micrófonos desfiló todo el equipo de En Sintonía ya fuera en calidad de presentador o entrevistador.

Nuestro compañero Pedro fue el responsable de recibir y conversar con nuestra primera invitada del día: Silvia Nanclares que vino en representación de Pandora Mirabilia con la actividad “Un cuento propio”, a compartir con grandes y peques canciones, bailes e historias donde las protagonistas son mujeres que han hecho historia y en las que la perspectiva de género juega un papel bien importante. Silvia nos puso a bailar y a abrazar árboles mientras conocíamos la inspiradora historia de la activista ecofeminista Gaura Devi, recordándonos la importancia de defender la tierra y luchar por protegerla.

Después contamos con la presencia de Álvaro Valls que desarrolló una actividad para los más pequeños con el taller Party-Lab.App. Allí, por medio de dispositivos móviles y apps concebidos para la creación musical tuvo lugar, según uno de sus participantes más entusiastas (Saul), una auténtica “fiestuki”. Terminado el festín de texturas y ritmos electrónicos que nos brindó la chavalada participante en el taller, pasamos a sonoridades más relajadas y acordes a la subida de las temperaturas; tuvimos la oportunidad de disfrutar la presencia del grupo De Queruza Tango Club que, procedentes desde Buenos Aires, hicieron de la plaza de Rutilio el lugar de su debut madrileño. Durante la actuación contaron con el apoyo de Ainhoa, vecina del barrio, que con su violín acompañó al grupo en un par de temas. Por si fuera poco, la mañana concluyó con Carolina Muñoz, música de talento tan extraordinario como la verbena que celebrábamos. A Carolina le planteamos un difícil reto: dado que ella se mueve con igual soltura entre la ópera y el folclor latinoamericano, en particular del colombiano pues es oriunda de Bogotá, le propusimos componer y cantar el himno de la extra-ordinaria verbenita de vecindario. Para ello, partiendo de las frases escritas por las vecinas y público asistente, Carito escribió a contrareloj un tema que pasará a la historia de este proyecto. Después de una interpretación entregada y aclamada a partes iguales, tocaba hacer una pausa para comer, de traje, y sestear a fin de reponer fuerzas ante una tarde que se presentaba igual de intensa.

¿Qué ocurre después de una siesta en la extra-ordinaria verbenita de vecindario?

Después de la pausa, la programación radiofónica volvió a tomar su curso; aunque, eso sí, de manera mucho más apacible y tranquila, con menos música y más diálogos. A las 16:00 comenzaba Maternidades y chin pún, espacio radiofónico que recoge el espíritu de lo acontecido días atrás en la primera sesión del taller de radio y maternidades. En este, Camena y Carolina, las parceras de los mil juegos, comenzaron la tarde hablando de la necesidad de que las madres, y en general de todas aquellas personas que cuidan, tomen la palabra, así como de la importancia de abrir espacios para el encuentro en torno a la infancia. Rubén tuvo la oportunidad de compartir un diálogo con Sandra y María, madres y vecinas del barrio que se conocieron en el Centro Municipal de Salud Comunitaria de Arganzuela gracias a los talleres del programa Multiplicando Salud, dedicado a algo que nos preocupa mucho a las integrantes de En Sintonía, los cuidados, ya que de ellos depende nuestra salud y nuestro bienestar. Con ellas hablamos de los malestares que nos acechan en nuestra vida cotidiana, que si bien son recurrentes no necesariamente han de tomarse como algo normal, pues pueden convertirse en problemas serios. Por ello abordamos cuestiones como la necesidad de reivindicar una conciliación real para las familias y también hacer un llamamiento a crear red y buscar soluciones entre todas a problemas que aunque muchas veces vivimos de manera individual tiene un origen colectivo.

Posteriormente, Carolina entrevistó a Aida Díaz que, junto con su proyecto La sombra del gato, hace parte del “Mercadillo de Madres Creadoras”, un espacio de economía feminista impulsado por La Parcería_Infancia y familia, en el que se potencian pequeñas/grandes empresas creativas de madres por medio de un mercadillo lleno de productos artesanales de primera calidad que ese día teníamos a disposición de lxs vecinxs de Rutilio. Con Aida hablamos de la dificultad de conciliar la vida familiar y laboral cuando una nueva criatura llega a casa, de la potencia creativa que te impulsa como madre a generar por ti misma proyectos económicos que te permitan tal conciliación, relatamos el proceso por el que ha surgido y la forma en la que viene creciendo el mercadillo de Madres Creadoras, presentamos algunos de los demás proyectos que nos acompañaban ese día en la plaza (Lemotbulle_inventos poéticos, La piedra de Monet, Kama Kala, Tafana y Beshawear) y, finalmente, recordamos los inicios de Aida en la costura de la mano de su abuela, aprovechando cada visita para aprender a hacer cuellos, ojales y esos detalles que hoy hacen parte de las piezas de “pequeña costura” que nos ofrece Aida en el mercadillo.

Pasada esta charla, la infancia de la plaza pronto renegaría de la siesta para poder disfrutar del juego y refrescarse con globos de agua y mini-piscinas. Por su parte, la actriz y clown Raquel Martínez / Angosta di Mente consiguió apaciguar los ánimos de parte de la muchachada con su obra de teatro Calcetines. Antes, nuestra compañera Camena, en compañía de Inés, platicó con ella sobre qué supuso el nacimiento de sus dos hijos para su profesión y también de cómo se produjo su inmersión en el mundo del teatro para bebés.

Concluido el bloque de Maternidades y Chin Pún dimos paso a la sección dedicada a la actividad cultural del distrito con Rubén una vez más en calidad de entrevistador. En primer lugar, contamos con la presencia de May Pulgarín de Tropidelia y una de las tres responsables del mural participativo a realizar en el fin de semana del 29 de junio al 1 de julio en una de las fachadas de la plaza de Rutilio Gacís. Con ella pudimos saber  más detalles de cómo el boceto del mural iba tomando forma. Posteriormente, recibimos a Nuria Ribas de La Línea Amarilla, una revista online de periodismo cultural online que se hace eco de la rica oferta que ofrece Arganzuela. Nuria nos contó los orígenes de esta necesaria iniciativa y además compartió con nosotras algunas citas a no perderse. Después pudimos charlar con Eduardo Elbar, vecino que alterna su oficio de peluquero en el barrio con su pasión por la música y los escenarios, que le han llevado a promover varios espectáculos musicales inspirados en sus experiencias personales y las ganas de vivir como uno quiera. Eduardo además nos regaló una emocionante interpretación acapella de un tema con aire de copla de su propia cosecha.        

Y como las integrantes de En Sintonía somos apasionadas de todos los géneros musicales posibles pasamos de la canción al rap en cuestión de segundos. Ese salto lo hicimos con Mike Tiburón, rapsoda en el grupo Laboca y notable maestro en el arte de la rima callejera. Solo unos días antes, del 19 al 21 de junio, Mike estuvo al frente de un fabuloso taller al que se sumaron un buen número de participantes de la plaza, del barrio y del mundo; fue tal el nivel de las personas participantes, pequeñas y grandes, que el resultado fue un tema de 12 minutos, cuyos beats fueron confeccionados con mimo por Massi. Este himno, de título Revolución Vecinal, pudo ser escuchado por primera vez en la plaza íntegramente para deleite y algarabía de los presentes. Hubo peticiones de bises pero no fue posible, el show debía continuar y había que hacerlo con otros ritmos y melodías.

La última franja de nuestra extra-ordinaria verbenita de vecindario estuvo dedicada al proyecto Selecciones Sonoras Iberoamericanas, impulsado por la arqueóloga peruana Victoria Espezúa y nuestro mediador, el parcero Johan Posada. Ambos nos hablaron de su trabajo como recuperadores de canciones de otras épocas prensadas en formatos analógicos que tan pronto empezaron a sonar en los giradiscos nos llevaron de España hasta Argentina pasando por Brasil o México, a ritmo de rumba, cumbia, salsa, tango, cha cha cha, bolero, rancheras y mucho más.

A estos dos intrépidos melómanos se sumó también Dave Roozendaal, vecino del barrio, discjockey, hombre de radio y coleccionista de discos. A cuatro bandas y en compañía de nuestro compañero Rubén debatieron sobre la importancia de preservar músicas que son parte de nuestro patrimonio cultural y afectivo. Y bailando y jugando nos despedimos de una jornada tan soleada como burbujeante en la plaza de Rutilio Gacís.

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