Paseo Ana María Matute
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Como parte del trabajo de reconocimiento del barrio, de los procesos que sostienen la vida y la recogida de su memoria natural, hemos comenzado una serie de actividades basadas en la observación y en la escucha colectiva. El pasado abril dos talleres sonoros acompañaron nuestro primer paseo, que tuvo como foco principal el suelo.

En una sesión previa al paseo, las artistas Susana y Anouk, Cuidadoras de sonidos, nos mostraron posibles paseos sonoros, y juntas fuimos imaginando cómo queríamos registrar el nuestro para posteriormente crear una pieza sonora que fuese el resultado de los momentos y reflexiones compartidos. En seguida surgieron esas capas y horizontes que nos guiaron durante el paseo:

PASEANTES → Pasos, voces, voces, tropiezos, interferencias, errores, semáforos

ESCUCHA → contacto, roce, observación

SUELO → granos, texturas, densidades, superficies, estratos, memoria, barreras, deshechos, vida

Nos facilitó la observación e interpretación de la exploración edafológica Sandra Margo, Doctora en Ecología y Restauración de Ecosistemas y fundadora de Creando Redes. Con ella y con los asistentes al paseo pudimos reflexionar sobre diferentes cuestiones: ¿que es el suelo?, ¿cómo se forma?, ¿qué tipos de suelo nos encontramos en nuestro recorrido?, ¿cómo se gestionan los suelos en la ciudad?, ¿qué tipo de vida puede soportar (o soporta) el suelo de nuestro solar?...

Recorrimos el solar apreciando los procesos de erosión y sedimentación, la compactación existente o los afloramientos de materiales antropogénicos tan difíciles de integrar en los ciclos de descomposición naturales, y que permanecen en nuestro entorno a medio y largo plazo (plásticos, metales, ladrillos, hormigones, azulejos…). Hablamos sobre prácticas propias de la jardinería o la agricultura como las escardas o los abonados, sobre las terrazas fluviales y los cerros sobre las que se asienta el barrio, la llanura de inundación que pasó de huertas a edificios, los ruidos desaparecidos vinculados a un estadio vacío y una autopista soterrada, descubrimos la existencia de antiguos areneros de los que se extrajo material para construcción y modelaron un geométrico paisaje hasta que se transformó en el parque de San Isidro, con una nueva y ondulada topografía, y abundantes árboles y praderas desaparecidas durante muchos años. Subimos y bajamos las pequeñas pendientes características de la orografía del barrio, compuesta por pequeñas colinas y vaguadas. Visitamos el yacimiento paleontológico de San Isidro, y nos imaginamos un paisaje de sabana, formado por bosques abiertos de pinos y encinas donde los antepasados de toros, ciervos, caballos, rinocerontes de pradera, elefantes e hipopótamos habitaban. Escuchamos nuestros pasos, sus roces, y memorias del barrio de la mano de paseantes que conocían las cuevas, los areneros, el río y sus lavanderas.

De estos momentos y reflexiones compartidas resultará una pieza sonora en la que se podrán escuchar también las voces de las más pequeñas y de cómo se imaginan el Paraíso, ese lugar en el que seguiremos trabajando a lo largo del año.

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