Fotos del parque de juegos sonoros
Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros Parque de juegos sonoros

Pocas veces nos detenemos a escuchar un barrio: sus vecinos y vecinas pueden contarnos las historias que recuerdan, pero también su entorno, las calles y sus nombres, los árboles, los pájaros que albergan, el suelo, sus escombros, las marcas que deja el agua en su discurrir o los caminantes al pasear… Todo ello nos desvela el relato de un barrio y de su ecosistema, invisibles y desconocidos para la mayoría.

Durante varios meses el proyecto Paraíso (in)habitado ha trabajado en los alrededores de un solar, entrada al Parque de San Isidro y situado frente a la Biblioteca Ana María Matute, escuchando en su sentido más amplio: recuperando historias, recuerdos y canciones; paseando el barrio junto con expertos en ecología urbana y artistas sonoros como Mikel R. Nieto o Cuidadoras de Sonidos, o dibujando con grupos de escolares que traían a las sesiones cuentos e historias narradas por sus mayores.

Ahora, y hasta finales de año, el equipo de artistas formado por Ana Cristina Herreros, Daniel Tornero, Malú Cayetano, Amelie Aranguren y Campo Adentro, quiere poblar el solar con las voces y la memoria de la gente que habita en este barrio.

Una serie de instalaciones artísticas configuran el itinerario propuesto, comenzando en Madrid Río y terminando en el mirador del Parque de San Isidro, en el que detener el tiempo para observar y escuchar. Escuchaderas, topófonos, periscopios y telescopios son algunas de las instalaciones que se encuentran repartidas a lo largo del recorrido, guiando nuestros sentidos hacia aquello en lo que pocas veces reparan nuestros ojos y oídos. En el ajetreo cotidiano, estos artefactos permiten jugar y acercar lo lejano, ver lo invisible y escuchar lo silenciado y pretenden provocar nuevas formas de imaginar y experimentar nuestra relación con los otros y con la biosfera.

Las instalaciones permanecerán durante los meses de noviembre y diciembre de 2018. 

El recorrido puede comenzar donde desees, desde la Biblioteca Ana María Matute en calle Comuneros de Castilla nº30, desde el mirador del Parque de San Isidro que da al Paseo 15 de mayo o desde la presa nº 7 de Madrid Río.

¡No te lo pierdas!

Artículo en El País de Aurora Intxausti: ¿A qué suena un barrio?

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