escucha

Hemos articulado el trabajo de escucha en función de los escenarios donde la provocamos:

1. En los centros escolares

Escuchamos al alumnado de los CEIP Lope de Vega y Concepción Arenal. Tras una reunión con la dirección de los centros para explicar en qué consiste el proyecto Paraíso (in)habitado y cuáles son nuestros objetivos, entregamos una encuesta en la que pedimos a los alumnos y alumnas del centro que se sienten con algún mayor, familiar o prestado, y le pidan que les cuenten un cuento, una leyenda, una anécdota familiar de sus lugares de origen o de cómo llegaron al barrio, también puede ser una canción de juego, una nana, o lo que quieran compartir. Los participantes en la encuesta escriben lo escuchado y lo entregan en el centro escolar. Buscamos establecer una relación intergeneracional basada en la búsqueda de las raíces narrativas y líricas. Luego llegamos nosotras al centro y grabamos la voz de los niños y niñas porque en este barrio, como en todos, hay niñas que cantan en árabe, en búlgaro, en rumano, en chino, en castellano de Canarias, y todas esas voces son las voces de Carabanchel, y todas esas raíces culturales son las que queremos que estén en nuestro Solar de Ana María Matute, en este Paraíso que dejará de estar inhabitado para poblarse con todas estas voces.

2. En las asociaciones donde acuden las vecinas

Hemos escuchado en la Asociación Vecinal camino Alto de San Isidro, con la ayuda del Servicio de dinamización vecinal del Alto de San Isidro, a las mujeres que han llegado del norte de Marruecos, a las mujeres árabes españolas de Ceuta y Melilla, y a las mujeres del barrio musulmanas. Grabamos sus voces rifeñas y sus voces carabancheleras hablando de su proceso de adaptación, de sus dificultades y de, a veces, su segregación. Las que nacieron en el barrio nos hablaron de la incomprensión de sus vecinos y familiares por su opción religiosa. También hemos paseado con ellas por el Madrid islámico para escuchar sus impresiones sobre eso que nos une: siglos y siglos de convivencia que se vieron interrumpidos por la intolerancia.

Esta escucha persigue, como toda escucha, entender los procesos sociales en los que se han visto inmersas las vecinas y vecinos del barrio y que han provocado el desenraizamiento de sus lugares de origen y la llegada a este nuevo barrio. Queremos también que descubran que se trajeron sus raíces, y que estas están formadas por esa memoria oral, por esos relatos, canciones, que deben ser transmitidas a las generaciones sucesivas. Y por último, queremos que encuentren el Solar de la Biblioteca Ana María Matute un lugar óptimo para volver a hundir sus raíces en la tierra de este barrio, y que todos entendamos que sus raíces están hechas de la misma materia oral que las raíces del resto del vecindario y que por ello pueden compartir tierra, suelo, barrio, ciudad, mundo.  

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